cuchufleta - mami

De visita el Aquarium con mi peque

Y de repente tu hijo crece, y te das cuenta que puedes hacer con él más cosas cada día, que quiere aprender, experimentar, jugar, disfrutar y sobretodo sorprenderse cada día con las cosas que a nosotros, los adultos, nos pueden parecer tan sencillas.


Hacía tiempo que pensaba en llevarlo al zoo, al aquarium, a alguna sesión de teatro infantil… pero siempr epensaba que aún era pequeño, que quizás no le iba a gustar, o que no prestaría atención, pero Churreta ha crecido, es un niño inquieto, le gusta jugar, aprender, ver cosas nuevas y disfrutar, en general, como lo que es, un niño.

Pues bien, la semana pasada los papis decidimos que era el momento de llevarlo al Aquarium.

En el Aquarium, podemos encontrar:

  • Un oceanario que contiene alrededor de 4 millones de litros de agua en los que podemos encontrar doradas, morenas, peces luna y dos clases de tiburones. Paseando por un tunel de 80 metros de longitud podemos hacer un bonito paseo submarino.

  • Los aquarios mediterranios y tropicales donde ver infinidad de peces y especies marinas, donde se encuentran anguilas, cangrejos, mejillones, peces voladores, atunes, palometas, estrellas de mar, pulpos, tiburones de aguas tropicales, peces del Caribe, del mar rojo o Australia. Y en especial, para sorpresa de Churreta, Nemo, el pez pallaso.

  • Los aquarios temáticos contienen caballitos de mar, corales, huevos de tiburón y otras especies.

  • Y en el segundo piso están los pingüinos, a veces tan quietos que parecen estatuas. Además aquí también podemos encontrar una pequeña zona de manglar donde ver iguanas y tortugas, entre otros.
  • Y finalizando nuestro paseo, Churreta pudo jugar un rato y ver un submarino por dentro.


 

La experiencia de Churreta:

Todas y cada una de las peceras que encontraba por el camino, sobretodo las primeras, le iban sorprendiendo, corría de un lado a otro, me pedía fotos y señalaba los peces. Le encantaron todos los pequeños Nemos y los caballitos de mar. Apenas prestó atención a los pingüinos, pero teniendo en cuenta que eran al final del recorrido, es lógico. Los tiburones no le gustaron demasiado, quizás demasiado grandes. Y el paseo por el interior del submarino le encantó, no quería salir.

Nos fuimos a casa con un amigo nuevo, un Nemo.

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