Operación chupete inesperada

Como todos sabemos, la vida de los peques está llena de etapas de cambios y aprendizajes. Somos nosotros, respetando sus necesidades, quiénes decidimos cuando instaurar dichos cambios, como por ejemplo el paso de la cuna a la cama, la operación pañal o el adiós al chupete, que es lo que hoy os voy a explicar.

Churreta nunca ha sido un niño muy “adicto” al chupete, aunque pudiera usarlo más cada vez que un diente le rondaba o si estaba malito, no solía cogerlo demasiado. Pero últimamente se estaba acostumbrando a usarlo a todas horas.

Tenía pensado quitarle el chupete pronto, tanto así que tras hablar con Papi, decidimos que después de Semana Santa empezaría la operación chupete. Lo cierto es que no sabía bien bien cómo hacerlo, supongo que hubiera empezado a leer experiencias de otras mamis, que siempre van bien, lo que tenía claro es que empezaría retirándolo durante el día y se lo dejaría solo para dormir durante un tiempo, hasta que llegase la retirada final.

Quizás es pequeño aún para esto, pero el tema de los dientes es algo que me angustia en especial, y tras leer algunos textos de pediatras y odontólogos, que confirmaban que si se hace la retirada antes de los 3 años no da problemas de malformación dental, decidí que, sin prisas pero sin pausas, haríamos la retirada.

Por más vueltas que le diera a la manera de hacerlo…

 

La operación chupete llegó sola.

Hace aproximadamente una semana, cuando mi peque había cumplido los 21 meses, y tras semanas varias de virus por aquí y por allá, tuvo la mala suerte de tener aftas bucales, al parecer muy dolorosas porque el pobre no hacía más que quejarse con las comidas y el agua y tenía la necesidad de “rascarsela” contínuamente. Tuvimos que usar un gel (Aloclair plus gel) para aliviar estos síntomas.

Debido a todo esto, el simple contacto con el chupete se hacía insoportable para Churreta, con lo que, él mismo, hizo un rechazo. Tanto es así que incluso por las noches para dormir, aunque su primer instinto fuese llevárselo a la boca, rápidamente se lo quitaba.

Costó más de lo normal coger el sueño durante las primeras noches, pero ya se sabe, los cambios nos cuestan a todos.

 

Tras dos días sin chupete, durante día y noche, decidí deshacerme de todos ellos.

Aunque ha tenido momentos de necesidad, han sido por poco rato, y se han terminado sobrellevando. Así que por el momento, y tras 1 semana, podemos decir adiós al chupete.

Gracias a esto puedo disfrutar de un Churreta charlatan, en modo lengua de trapo, que me hace disfrutar muchísimo. Tengo un loro, pegado a mamá, que repite prácticamente todo lo que digo.

¿Cómo fue vuestra operación chupete?

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3 pensamientos en “Operación chupete inesperada

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